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Cielo nocturno estrellado

REFLEXIONES PARA EL CAMINO

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Los Registros Akáshicos no crearon Mujer Alquimista. Me ayudaron a reconocerla.

Foto del escritor: Cami Colonel
Cami Colonel
3 ago
4 min de lectura

Faltan ocho días para que Mujer Alquimista cumpla un año. Y, sin embargo, si hoy miro hacia atrás, sé que Mujer Alquimista no nació hace un año.


Durante mucho tiempo pensé que los Registros Akáshicos habían dado origen a Mujer Alquimista. Pero con el paso de los años entendí que no fue exactamente así.

Los Registros no crearon este proyecto.Lo que hicieron fue mostrarme el verdadero sentido de todo lo que ya estaba construyendo. Y esa es la historia que quiero contarte.

Todo comenzó con una necesidad

Después de la pandemia, algo no terminaba de encajar dentro de mí.

Las terapias habían dado un salto enorme hacia el mundo online y eso tenía muchísimas ventajas. Personas de cualquier lugar podían acceder a herramientas de crecimiento personal y desarrollo espiritual sin importar la distancia. Era algo muy hermoso. Pero también sentía que algo se había perdido: El encuentro, la presencia, las conversaciones después de un taller. Los abrazos.


La energía que solo existe cuando varias personas comparten un mismo espacio.

En aquel momento yo trabajaba como Project Manager en un centro de salud.

Era un trabajo estable, pero cada día sentía con más fuerza que ese no era mi lugar.

Así que renuncié. No tenía un plan. No sabía qué iba a hacer. Solo tenía una certeza: quería crear algo propio.


El día que nació Océano Interior

Recuerdo perfectamente aquel día de julio.

Hoy lo veo con otros ojos y sé que fue una auténtica canalización. Me senté en la terraza de mi casa con un cuaderno y empecé a escribir. Sin pensarlo demasiado, apareció un proyecto completo. Un espacio holístico con dos ambientes: Uno dedicado a productos conscientes: velas, inciensos, libros y herramientas para acompañar procesos personales.

Y otro pensado para que diferentes profesionales pudieran ofrecer talleres, sesiones individuales y encuentros presenciales.

Quería crear un lugar donde convivieran la astrología, los Registros Akáshicos, la gemoterapia, las constelaciones familiares y muchas otras herramientas de autoconocimiento. Pero, sobre todo, quería que fuera un hogar.

Un lugar donde las personas pudieran encontrarse.

Y donde los terapeutas tuvieran nuevamente un espacio para compartir su trabajo de manera presencial. Cerré el cuaderno.

Y pocos días después ya estaba buscando la manera de hacerlo realidad.

Dos meses más tarde abría las puertas de Océano Interior, en Barcelona. Todavía no tenía profesionales. Pero había una certeza dentro de mí que nunca supe explicar.

Sabía que iba a funcionar.

Aprendí a sostener un sueño

Los primeros meses hice absolutamente de todo.

Vendía productos. Abría y cerraba el local. Limpiaba. Gestionaba proveedores.

Respondía mensajes. Organizaba talleres. Llevaba las redes sociales. Hacía el marketing.

Diseñaba carteles. Preparaba eventos. Era la directora, la dependienta, la community manager y la persona que apagaba las luces cada noche. Estaba completamente sola.


Y, aun así, el proyecto empezó a crecer. A los pocos meses comenzaron a llegar profesionales desde Madrid, Argentina, las Islas Canarias y muchas otras ciudades.

Habían encontrado Océano Interior por internet y querían venir a Barcelona para impartir allí sus talleres. La cartelera se lleno de profesionales, de opciones, de encuentros, de sesiones.

Sin darme cuenta, estaba creando mucho más que un espacio físico.

Estaba construyendo una comunidad.

Entonces aparecieron los Registros Akáshicos

Mientras todo eso ocurría, los Registros Akáshicos llegaron a mi vida gracias a una persona muy especial. Decidí iniciarme. Pero la formación fue solo el comienzo.

Después llegaron meses —y años— de lectura, práctica y estudio. Leí muchísimo sobre Registros Akáshicos, canalización y consciencia. Cuanto más aprendía, más sentía que mi manera de mirar el mundo estaba cambiando. No solo entendía mejor a las personas. También empezaba a comprenderme a mí.


Lo que los Registros realmente hicieron

Durante mucho tiempo pensé que los Registros Akáshicos habían cambiado mi rumbo.

Hoy creo que hicieron algo todavía más importante. Me ayudaron a reconocerlo.

Porque mientras yo seguía gestionando Océano Interior, empezaron a llegar muchas emprendedoras. Mujeres con muchísimo talento. Con proyectos preciosos. Pero llenas de dudas.

No sabían por dónde empezar. No confiaban en ellas. No encontraban claridad.

No conseguían dar el siguiente paso. Y casi sin darme cuenta empecé a acompañarlas.

Al principio lo hacía desde todo lo que había aprendido durante años sobre marketing, estrategia, comunicación y creación de marcas.

Pero los Registros empezaron a mostrarme algo más profundo.Me enseñaron que detrás de cada bloqueo había una historia. Que detrás de cada miedo había una creencia. Y que muchas veces una estrategia no funciona porque antes hay una mujer que necesita volver a confiar en sí misma.

Fue entonces cuando comprendí que mi trabajo nunca había sido solamente ayudar a crear negocios. Mi verdadero trabajo era acompañar procesos de transformación.


Mujer Alquimista ya estaba naciendo

Ahí nació mi primera mentoría para emprendedoras. Todavía faltaba mucho para que existiera Mujer Alquimista. Todavía no tenía ese nombre. Pero ya estaba ahí. Porque Mujer Alquimista nunca fue únicamente una mentoría. Nunca fue solo marketing. Nunca fue solo espiritualidad.

Era la unión de ambos mundos.


Era acompañar a una mujer a recordar quién es para que pudiera crear un proyecto coherente con su esencia. Y cuando hoy miro hacia atrás, entiendo que los Registros Akáshicos no vinieron a decirme qué tenía que hacer. Vinieron a mostrarme el sentido de todo lo que llevaba años haciendo.

Hoy todo cobra sentido

A veces creemos que nuestro propósito aparece de golpe. Como una revelación. Como una idea brillante. Pero mi experiencia fue diferente. Mi propósito llevaba años construyéndose.

Estaba presente en cada decisión. En cada conversación. En cada taller.

En cada persona que entró por la puerta de Océano Interior. Solo necesitaba una herramienta que me ayudara a verlo. Y eso hicieron los Registros Akáshicos. No crearon Mujer Alquimista.

Me ayudaron a reconocerla. Y quizá esa sea una de las enseñanzas más bonitas que me han dejado.

Porque muchas veces creemos que estamos buscando nuestro propósito, cuando en realidad él lleva mucho tiempo caminando a nuestro lado.

Camila en Océano Interior antes de los registros akáshicos

Solo necesitamos aprender a reconocerlo.

 
 
 

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