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Cielo nocturno estrellado

REFLEXIONES PARA EL CAMINO

MI BLOG

reflexiones, perspectivas y herramientas para el camino.

¿Y si tu propósito estaba detrás de todo lo que has hecho?

Foto del escritor: Cami Colonel
Cami Colonel
17 ago
3 min de lectura

Sobre tener muchos intereses y aprender a reconocer el hilo que une las distintas partes de quienes somos. Una vez alguien me dijo: “¿Otra vez estudiando algo?” Sí. Otra vez.

Nací con una mente curiosa y hay dos cosas que nunca dejé de hacer: viajar y estudiar. Siempre tengo un libro cerca, un podcast pendiente o algo nuevo que quiero investigar. Durante mucho tiempo no sentí que esa parte de mí fuera especialmente aceptada. Al contrario, muchas veces fue juzgada. Como si empezar algo nuevo significara que lo anterior no había funcionado o que todavía no había encontrado “lo mío”.

Durante años también creí que encontrar tu propósito profesional significaba descubrir una única cosa, elegirla y poder definirte a través de ella. Hoy lo veo diferente.

Estudié Producción de Moda, Marketing, Publicidad, Periodismo y PNL. Después llegaron la Astrología, los Registros Akáshicos, las Flores de Bach y la mirada sistémica. Visto así, entiendo perfectamente que desde afuera pudiera parecer que estaba saltando de una cosa a otra.

Pero ¿y si no eran caminos tan diferentes como parecían?

Tardé años en verlo, pero había algo que se repetía en todos: la comunicación. A veces desde lo visual, otras desde las palabras, el comportamiento, la estrategia o la espiritualidad.

Quizá no estaba buscando constantemente algo nuevo. Quizá estaba intentando comprender lo mismo desde diferentes lugares.

Cuando mis dos mundos dejaron de encajar

Mi gran crisis llegó después de cerrar Océano. Para entonces mi mundo espiritual estaba mucho más abierto y había descubierto algo que ya no podía ignorar: me sentía profundamente bien ahí. El problema era que no tenía idea de qué hacer con eso. Tenía una carrera, experiencia y herramientas profesionales y, al mismo tiempo, una parte de mí que empezaba a mirar hacia un lugar completamente diferente. ¿Cómo podían esas dos versiones de mí construir una misma vida?

Volví al mundo corporativo porque era lo que conocía. Mientras tanto seguí estudiando, leyendo, abriendo mis propios Registros y desarrollando algo que todavía no sabía qué sentido iba a tener.

Mujeres de luz y Tu alma está soñando, tu vida es el sueño, de Rebecca Campbell; What’s Your Dream?, de Simon Squibb; y La nueva conciencia de María Magdalena, de Adele Venneri fueron algunos de los libros que me acompañaron. Hoy muchos forman parte de mi Biblioteca Akáshica, donde reúno las lecturas que han dejado huella en mi camino.

No sabía qué forma iba a tomar todo aquello, pero confiaba en que la claridad iba a aparecer.

Y apareció. No cuando encontré algo nuevo, sino cuando entendí cómo se unía todo lo que ya estaba. Mi recorrido profesional no tenía que desaparecer para poder vivir mi espiritualidad. Mi espiritualidad tampoco tenía que quedar escondida para que mi trabajo fuera serio.

Primero esa integración tomó la forma de Mujer Alquimista y, con el tiempo, terminó dando lugar a Alquimia del Akásha.


Encontrar tu propósito profesional: ¿y si no fuera una profesión?

Hoy tampoco quiero romantizar la dispersión. No creo que empezar constantemente cosas nuevas signifique necesariamente estar conectado con tu propósito. Para mí hay una diferencia importante: el vacío.


Si haces una actividad detrás de otra y ninguna consigue conectarte contigo, quizá necesitas dejar de buscar afuera y empezar a escucharte. Pero cuando existe integración es diferente. Puede que hoy todavía no entiendas para qué te servirá algo que estás aprendiendo, pero sentís que necesitas explorarlo. Y muchas veces, tiempo después, entendés dónde encajaba esa pieza.

Con el tiempo entendí que encontrar tu propósito profesional no siempre significa encontrar el nombre correcto para definir lo que haces, sino reconocer qué permanece detrás de todas las formas que tu trabajo va tomando.

Si hoy desaparecieran mis títulos, mis cursos y todas las herramientas que aprendí, sé que hay algo que seguiría haciendo: acompañaría a las personas.

Eso fue lo que cambió mi manera de encontrar mi propósito profesional. Dejé de preguntarme “¿qué soy?” y empecé a preguntarme “¿qué hago?”.

Y mi vida se volvió mucho más slow. Ya no necesitaba encontrar una profesión capaz de explicarme. Necesitaba comprender qué permanecía en mí independientemente de la herramienta que utilizara.

Las herramientas pueden cambiar. El trabajo puede seguir siendo el mismo.

Quizá encontrar tu propósito profesional no tenga tanto que ver con elegir una única cosa para siempre, sino con reconocer el hilo que une todo aquello que ya sos.

Y al final, todo esto te lo cuento desde acá. Viajando, escribiendo y seguramente pensando en lo próximo que quiero aprender. Algunas cosas, por suerte, no cambian.

Escribiendo el blog sobre encontrar tu propósito profesional

 
 
 

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